Culturas Indígenas de la Zona Sur

LOS NOGBE, OSA

Ngäbe es un pueblo indígena, que habita en el occidente de Panamá, principalmente en la Comarca Ngäbe-Buglé y en las provincias de Veraguas, Chiriquí y Bocas del Toro. En Costa Rica, viven en cinco reservas indígenas: Altos de San Antonio (Coto Brus), en las localidades de Villa Palacios, Caño Bravo y Limoncito, de donde acceden a San Vito y Sabalito; Abrojos-Montezuma (cantón de Corredores), los pueblos de Bajo Los Indios, San Rafael de Abrojos, Montezuma y Bellavista; Conteburica, entre los cantones de Corredores y Coto Brus, los pueblos de La Vaca, El Progreso, Santa Rosa, Río Claro, Las Gemelas y los Plancitos; y Guaymí de Osa, entre la Quebrada Pavón y Río Riyito, en Dos Brazos de Osa, colindando con el Parque Nacional Corcovado; muchos de ellos también viven en Sixaola, en la provincia de Limón.

Son más de 200 mil personas y hablan el Ngäbere, un idioma de la familia chibcha. La frontera entre Panamá y Costa Rica se definió sin consultar a este pueblo, por lo tanto quedó partido en dos.

Los indígenas son conocidos como Ngäbe Bugle. En las lenguas indígenas ngäbere y Buglere es persona. Estos dos grupos no hablan igual y tienen costumbres diferentes. Se llama a si misma Ngäbe. Su pronunciación comprende las consonantes ng y b; la vocal nasal ä y la vocal oral e.

HISTORIA

En tiempos de la conquista de América, los españoles hallaron en el occidente de Panamá tres pueblos Ngäbe, cada una con un idioma diferente. Cada una fue nombrada por el nombre de su líder: Natá, en la actual provincia de Coclé, Parita en la península de Azuero, y el más famoso, Urracá, en lo que hoy es la provincia de Veraguas y la Comarca Ngäbe Buglé.

Urracá derrotó a los españoles una y otra vez, lo que forzó al capitán Diego de Albites a hacer con él un acuerdo de paz en 1522.

De acuerdo con el historiador fray Bartolomé de las Casas, Urracá fue invitado por los españoles para un tratado de paz, pero se le apresó y envió al poblado de Nombre de Dios, en la actual provincia de Colón, escapó de allí y regresó a la montaña, jurando combatir a muerte a los españoles. Y cumplió con su juramento: él y sus hombres fueron tan temidos que finalmente los españoles evitaron combatir con él. Urracá murió en completa libertad en 1531.

Los Ngäbe se dividieron en dos grupos principales: los de la costa atlántica (antes parte de Bocas del Toro), y los de tierras altas, en tierras que antes pertenecieron a Chiriquí y Veraguas. Jamás se rindieron, y mantuvieron su resistencia hasta la caída del dominio español en el área. Al independizarse Panamá de España y unirse a Colombia (siglo XIX), los ngäbe permanecieron en la montaña. En la actualidad cuando algunos países con presencia indígena hablan de pluriculturalidad, en la Panamá, a excepción de la Comarca, se crean políticas sobre interculturalidad.

ECONOMIA Y CULTURA

Actualmente su principal actividad es la agricultura de subsistencia y sus principales Bolsa_o_maletín)cultivos son maíz, arroz, fríjol, yuca, ñame y plátano.

Una parte de los Ngäbe es originaria, migró definitivamente o migra estacionalmente a Costa Rica, para trabajar en las plantaciones de café. Otras formas de obtener ingresos son el trabajo en las plantaciones de banano y la venta de sus artesanías en sitios turísticos y a la vera de las carreteras de Panamá.

Las Vestidos_Ngäbemujeres ngäbe elaboran, entre su artesanía tradicional, elementos que les sirven para su vestimenta y de sus familias y para la venta. Esto incluye bolsas tejidas de fibra vegetal (llamadas “kra”), coloridas batas largas para la mujer decoradas con motivos geométricos (“naguas”) y pulseras y collares de cuentas y chaquiras, antes usados como adornos para la guerra. Los hombres tejen sombreros de fibra vegetal para uso cotidiano o para vender.

El aporte de los ngäbes al folclore panameño se aprecia en la “kra” (llamada “chácara” en español) y en los sombreros, Panamá. Ambos elementos han sido incorporados a la vestimenta del campesino panameño.

LOS BORUCA, BUENOS AIRES

Los Boruca (también conocidos como Brunca, Brunka o Brunkajc) son una tribu indígena que vive en el Pacífico sur de Costa Rica, son caracterizados por sus maravillosas máscaras talladas en madera hechas y pintadas a mano. Además, las mujeres se dedican a los tejidos, ellas tiñen a mano hilos de colores para poder obtener como producto final bolsos luego de un proceso.

Son cerca de 2.000 personas que habitan en ésta reserva indígena en donde ellos mismos trabajan la tierra para brindarles a sus familias arroz, fríjoles, café, cacao, frutas, maíz, entre muchos otros productos.

RESERVA INDIGENA REY CURRÉ (BORUCAS)

El Territorio Indígena Curré es un territorio indígena costarricense y uno de los dos territorios del pueblo boruca o brunca, el otro siendo el Territorio Indígena Boruca, ambos definidos en 1993. Se ubica en el cantón de Buenos Aires, provincia de Puntarenas. Se habla el español por el 100% de la población y un 15% habla el idioma autóctono brunca si bien la educación primaria es bilingüe.

Lo constituyen diez poblados: Curré centro, Zapotal, Vegas de Chánguena, Coquito, Santa Elena, Cajón Sur, Caña Blancal Sur, Lagarto y San Rafael. Curré centro opera como cabecera del territorio y es accesibile vía carretera interamericana. Su extensión territorial es de unas 10620 hectáreas y tiene una población de unos 1200 habitantes.

Las principales actividades económicas son la agricultura de bovinos, porcinos, equinos y aves de corral, la artesanía y el trabajo asalariado en compañías vecinas. Los principales productos son el maíz, frijol, arroz, tiquizque, plátano y ayote. También se produce la bebida tradicional chicha.1 El territorio es administrado por la Asociación de Desarrollo Indígena del Territorio Rey Curré. Cuentan con su propio colegio (educación secundaria) instituido por el Ministerio de Educación Pública.

La Reserva Indígena Rey Curré resguarda la cultura y tradiciones del pueblo Boruca. Las celebraciones tradicionales y confección de artesanías de gran belleza que se dan aquí atraen cada vez más a visitantes de todas partes del mundo en busca de una experiencia sinigual.
Alrededor de 631 personas de la población indígena Boruca habitan en esta Reserva donde mantienen sus raices. Estos pobladores practican la agricultura de plátanos, arroz, frijoles, maíz y frutas, además de confeccionar artesanías.

Productos textiles y máscaras utilizadas en la popular Fiesta de los Diablitos son confeccionados y puestos en venta.

Aparte de la agricultura realizan siembra de algodón y preparan colorantes vegetales con los cuales confeccionan tejidos artesanales de gran calidad, colorido y significado mítico.

Los borucas son el único grupo indígena que confecciona las prendas textiles con técnicas y materiales tradicionales. También hacen jícaras (pequeñas vasijas para beber líquidos) decoradas de manera muy detallada.
A pesar de que han perdido rasgos de su etnia, como su lengua indígena, los Borucan han tratado de mantener algunas de sus tradiciones como la construcción de sus viviendas y la Fiesta de los Diablitos.

Los Boruca se encuentran en diversos asentamientos: el Centro de Boruca y Rey Curré que se encuentra en la carretera interamericana sur; también en el Cantón de Buenos Aires se encuentran las comunidades de Changuena, Maíz y Bijagual. En la actualidad alcanzan una población de 2100 habitantes.

LOS BRIBRI, BUENOS AIRES

En otro territorio indígena, el Bribri, también en la zona del Pacífico sur, se puede observar como sus integrantes buscan mantener un equilibrio entre el desarrollo sin perder las tradiciones. La Asociación Bríbripa tiene El Centro Cultural Bríbripa, un lugar en donde sus componentes van dirigidos a vivenciar la cultura Bribri, sobre sus ritos, ceremonias y actividades como moler maíz, pilar arroz, cantos en lengua Bribri y hasta charlas para aprender el idioma.

La organización tiene declaración turística en donde ofrecen diferentes tipos tours, hospedaje, alimentación típica y venta de artesanías. Además, ofrecen el voluntariado, para quienes deseen trabajar en el pueblo “Nacimos sembrando granos básicos, después nos hemos adentrado en atraer el turista. Las personas que vengan deben ser amantes de la naturaleza. Hasta hace siete meses es que tenemos internet, pero es para comunicarnos con las personas que están interesadas en vivir esta experiencia y compartir nuestra cultura”, aseveró a Efe el indígena bribri, Guillermo Elizondo.

Independientemente del grupo indígena, todos ellos a lo largo de los años se han visto rechazados por una sociedad que ve sus tradiciones como banales. Sin embargo, sin miedo a nada ellos hacen una llamada de atención que les permita ser mostrados a la sociedad. Los indígenas costarricenses buscan mantenerse en un mundo industrializado, consumista y a su manera buscan los espacios para preservar sus raíces, su cultura, sin tener que abandonar por completo la sociedad que los rodea y de la que también forman parte.